La abadía de Northanger
La novela más divertida de Jane Austen
Catherine Morland es una joven de diecisiete años que dedica gran parte de su tiempo a leer novelas góticas, y de hecho siempre se imagina a sí misma como la protagonista de emocionantes aventuras. Unos amigos de su familia la invitan a Bath, donde conocerá a Isabella Thorpe, una chica muy avispada, quizá demasiado. Juntas disfrutarán de la vida social de la ciudad y asistirán a bailes, lo que les permitirá conocer a Henry Tilney, un joven clérigo muy interesante.
Después de no dejarse ver por Bath durante varios días, el joven finalmente reaparece acompañado de una dama joven y guapa, que resulta ser su hermana Eleanor, de quien Catherine se hace muy amiga. Al verse obligados a abandonar Bath debido a los compromisos del padre de familia, los Tilney invitan a Catherine a visitar la finca familiar, la abadía de Northanger. Seducida por las novelas góticas, ella se la imagina oscura, antigua y llena de misterios, y decide acompañarlos con gusto, ansiosa por vivir grandes aventuras dramáticas, mientras que en su entorno todo el mundo cree que debería aprovechar la oportunidad para encontrar un marido rico.
La primera novela de Jane Austen —escrita en 1803 y publicada póstumamente en 1818— ironiza con ternura sobre el efecto de las novelas góticas, tan de moda en ese momento, sobre las mentes jóvenes, lo que la convierte en una de las obras más divertidas de la literatura victoriana.

